6 Tips to Help Fight Fatigue in Rare Disease
How to spot and manage this common side effect of rare disease.
Muchos pacientes que padecen enfermedades y afecciones raras estarán familiarizados con la fatiga. Aunque pueda parecer una molestia común, la fatiga es un síntoma debilitante que puede mermar la energía física y reducir la claridad mental y el estado de alerta.
La fatiga puede ser física y psicológica. La fatiga física provoca sensación de falta de energía, cansancio, letargo y falta de motivación, mientras que la fatiga psicológica puede provocar un estado de ánimo bajo o depresivo y dificultar que la persona piense con claridad o se concentre. Tanto la fatiga física como la psicológica pueden afectar significativamente a la calidad de vida y dificultar la realización de las actividades cotidianas.
La fatiga puede manifestarse de diferentes maneras en tu vida. Algunas de las formas en que puede manifestarse incluyen:
Psicológicamente: es posible que tengas dificultades para concentrarte, te sientas cansado incluso después de descansar, experimentes una falta de motivación o sufras depresión.
Físicamente: agotamiento físico, debilidad, necesidad frecuente de dormir siestas y la incapacidad de completar tareas rutinarias sin ayuda son algunos de los efectos físicos de la fatiga.
"Aunque pueda parecer una molestia común, la fatiga es un síntoma debilitante que puede minar la energía física y reducir la claridad mental y el estado de alerta".
Consejos para lidiar con la fatiga
La fatiga puede tener un grave impacto en las funciones físicas de tu cuerpo y en tu capacidad para realizar las actividades cotidianas. Incluso los casos leves de enfermedades pueden afectar negativamente tu nivel de energía y tu calidad de vida. A continuación, te presentamos algunas estrategias que han ayudado a personas con enfermedades crónicas a combatir la fatiga.
Ponte en marcha
Aunque el descanso es importante, el exceso de inactividad puede aumentar la sensación de fatiga. El ejercicio moderado puede ayudar a elevar su nivel de energía, su estado de ánimo y su sensación de bienestar general. También puede ayudarle a dormir mejor por la noche. Si hace tiempo que no hace ejercicio, consulte a su médico antes de empezar.
Duerme bien
Dormir lo suficiente (los expertos recomiendan entre 7 y 9 horas cada noche para los adultos) puede ser más fácil de decir que de hacer. Algunos cambios sencillos pueden ayudarle a mejorar su higiene del sueño. Intente acostarse y levantarse a la misma hora todos los días. Apague el ordenador, el teléfono y la televisión al menos una hora antes de acostarse. Evite la cafeína y el alcohol, que pueden interferir en un sueño saludable. Consulte a su médico si tiene insomnio persistente u otros problemas de sueño.
Come para obtener energía
Siga una dieta nutritiva que incluya muchas verduras, frutas, cereales integrales, grasas saludables y proteínas magras. Abastézcase de alimentos saludables y fáciles de preparar. Un desayuno rico en carbohidratos puede ayudarle a mejorar su nivel de energía. Intente comer proteínas en cada comida y evite los dulces y la comida basura. No coma en exceso. Comer demasiado puede aumentar la sensación de letargo y somnolencia.
Manténgase hidratado
Beba mucha agua a lo largo del día. Incluso una deshidratación leve puede aumentar la sensación de fatiga.
Gestionar el estrés
Encuentre una técnica de relajación que le funcione y que le guste. Programe actividades relajantes en su día. Algunas sugerencias: escuchar música, dar un paseo, leer, ver a un amigo, darse un baño, estirarse, hacer yoga, meditar.
Planifica con antelación
Averigüe a qué hora del día se siente con más energía y organice sus actividades para aprovechar esa energía extra. Prepare las comidas cuando se sienta con energía y congele porciones para más tarde. ¡Pero no se exceda! Planifique días más cortos e intente detener su actividad antes de empezar a sentirse cansado.